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10.10.2011

La edad y el dinero: revelan en qué etapa de la vida es cuando se toman las mejores decisiones de inversión


Durante décadas se creyó que una persona encargada de administrar una cartera de activos tenía que ser menor de 30 años. Eran muy buscados a la hora de necesitar una recomendación. Hoy, producto de las sucesivas crisis, ese paradigma cambió. Los "consejitos" de los analistas de la city porteña


La crisis iniciada en el 2007 produjo fuertes cambios en los mercados financieros globales y en la mente de los inversores a la hora de elegir dónde canalizar su dinero.


Muchas prácticas, actitudes e incluso instituciones fueron borradas del mapa en cuestión de horas, en tanto que otras se vieron radicalmente modificadas.
Si bien desde el punto de vista institucional el suceso más renombrado fue la caída de Lehman Brothers, lo cierto es que los acontecimientos fueron mucho más allá de lo sucedido con esa firma.
Cabe recordar que en Estados Unidos desaparecieron gran parte de los bancos de inversión y que se produjo una importante ola de fusiones y absorciones en el ámbito de la banca comercial.
Pero más allá de estas cuestiones, también se dio un importante cambio en la relación entre los inversores y sus asesores financieros, que echó por tierra uno de los paradigmas fundamentales de la contracultura de los años 60, que decía "no confíes en nadie con más de treinta años".
Tal desconfianza se debía, en gran medida, a que fueron los operadores de esa camada quienes, en su momento idearon e impulsaron los instrumentos que, con el tiempo, desembocaron en la crisis punto.com, primero, y en la de las hipotecas "subprime" después.
Basta con recordar los dichos de los "traders" de poco más de veinticinco, que a lo largo de ambas burbujas argumentaban: "Esta vez es diferente".
Más aún. En aquellas épocas de vorágine, el famosísimo "inversor de valor" Warren Buffett, que ya era un señor entrado en años, llegó a ser considerado un pasado de moda, por no comprar la efervescencia tecnológica o por no querer subirse al boom de las hipotecas subprime.
¿Dónde están ahora esos operadores y sus fondos de alto rendimiento? Claramente nadie lo sabe. Pero todo el mundo conoce dónde está Buffett y sigue escuchando sus consejos, incluso con más atención que antes.
Por eso, "quienes ahora buscan recomendaciones a la hora de invertir, quizá no deberían confiar en nadie de menos de 50", aduce Jonathan Burton, redactor jefe de MarketWatch, firma destinada al asesoramiento bursátil con sede en Estados Unidos.
Un estudio titulado "La Edad de la Razón" concluye que la gente de mediana edad comete menos errores en finanzas que los que son más jóvenes.
Este análisis incluso establece que el "punto óptimo" de la vida para gestionar las decisiones relativas al dinero es a los 53 años.
El trabajo, publicado por la Brookings Institution, comparó la forma de actuar de los diferentes grupos de edad en cuestiones referidas al uso del dinero, o aspectos tales como la administración de tarjetas de crédito, la toma de un préstamo para comprar un auto o el embarcarse en una hipoteca.
Según las pruebas encontradas en ese estudio, en la franja de edad que va desde los 43 a los 60 es cuando se toman las mejores decisiones, habida cuenta de las aptitudes y funciones cognitivas alcanzadas.
Más aún. No se trata sólo de temas financieros. También tienen que ver las habilidades sociales y el bienestar, que alcanzan su cénit al acercarse al "medio siglo".
El cruce de distintas inteligenciasEs cierto que la capacidad para analizar, procesar y retener nueva información -algo que los científicos llaman "inteligencia fluida"- alcanza su techo cerca de los 20 años.
Pero existe otro tipo de capacidades, vinculadas con la "inteligencia cristalizada" -también conocida como experiencia y conocimiento- que se va construyendo con la edad.
Resulta ser que justo en torno de los 50 años las dos trayectorias encuentran su intersección.
Es por ello que, ironizando, Burton señala: "La próxima vez que alguien pida un consejo financiero a otro, más allá de indagar sobre la ganancia esperada tendría que tener presente cuántos años tiene el que recomienda".
En este contexto, un analista de la city porteña -cuya función es la de asesorar sobre el armado de carteras de inversión- ante la consulta de este medio manifiesta: "Acabo de cumplir 45. Hace 15 que empecé con todo esto. Y sé que hoy puedo ofrecer un consejomucho mejor que hace 10 años".
"Francamente, no depositaría mi confianza en alguien de 25 o de 30", afirma Laura Carstensen, de la Universidad de Stanford.
"La administración del dinero es un tema sensible y debe buscarse a alguien que haya visto las cosas ir bien y también mal", añade.
"La edad nos proporciona la capacidad de contextualizar, de encontrar la analogía correcta, de saber interpretar qué funcionó en el pasado y por qué. Los profesionales con décadas de experiencia en mercados financieros son los mejores posicionados para dar una buena sugerencia", concluye Added Laibson, profesor de la Universidad de Harvard.
Los consejos de los expertos
Más allá de la experiencia para un inversor potencial o en plena actividad, siempre es bueno tener presente la opinión de los expertos.

Así, Diego Martinez Burzaco, de Inversor Global, les sugiere a quienes estén interesados en invertir en acciones o bonos, tener en cuenta los siguientes aspectos:

1. Comprar con el rumor, vender con la noticia. Cuando surge alguna versión positiva referida a un papel se suele tomar posiciones para anticiparse al resultado, con la consiguiente suba del precio. Pero cuando la misma se concreta, la cotización reacciona a la baja.
2. Entrar cuando todos salen y comprar cuando todos venden. El operador racional evita el "efecto manada". Toma posiciones cuando las acciones bajan y sale cuando considera que están cerca de su techo.
3. No endeudarse más allá de las posibilidades. El apalancamiento no es aconsejable en un contexto de elevado riesgo. Menos si uno no toma resguardos (instrumentos de cobertura). Puede resultar muy costoso si el contexto cambia abruptamente.
4. Hacerse amigo de la tendencia. Antes de hacer predicciones, es más provechoso seguir de cerca la evolución del mercado para sacar rédito de la situación, a partir de los desequilibrios que suelen presentarse.
5. Siempre se debe tener presente la sigla "PCP": plata, coraje y paciencia. Es obvio que se necesita contar con dinero, pero la ansiedad es propia de aquellos que buscan grandes resultados en el corto plazo, por lo que la paciencia es una cualidad muy valorada. El coraje es aplicable a aquellas situaciones en las que todo parece desmoronarse y no se ve una oportunidad, cuando realmente sí puede haberla.

Según Luis Palma Cané, en momentos complicados, las ideas básicas que se deben respetar en todo momento, son:

• No perder la calma. En principio, no tomar decisiones en días negros. La probabilidad de error es muy grande.
 Advertir cuáles son las variables a monitorear. Hoy, sin duda, son la crisis de la Eurozona y, en el plano local, la fuga de capitales, el superávit fiscal y comercial, la evolución del real y lo que suceda con Brasil.
• Adjudicar probabilidades a los escenarios alternativos y mutuamente excluyentes y actuar en consecuencia.

Otro asesor financiero, Gabriel Holand, sostiene que "en el medio de cualquier crisis, pero en particular en la actual, se puede decir que gana el que menos pierde".

"En estas condiciones conviene tener la mano firme y evitar a toda costa desarmar posiciones vendiendo activos a cualquier precio", recomienda.

Además, Holand destaca que "al estar las cotizaciones por el piso se encuentran buenas oportunidades de inversión. Por ejemplo en bonos corporativos, como los de Arcor o los de Arcos Dorados 2019".

Hugo Scopetani también le da su punto de vista a iProfesional.com sobre la forma de actuar en momentos de crisis: "Con la elevada incertidumbre todo el mundo se pregunta cómo actuar".

"En estas condiciones, para un inversor con cierto grado de sofisticación, el ´Private Equity´es uno de los escasos refugios recomendados para una cartera de inversión", sostiene Scopetani.

¿Qué son los Private Equity? Son fondos que invierten en empresas que no cotizan en bolsa y que tienen una muy buena capacidad generadora de flujos de caja positivos, o que se encuentran con bajos niveles de endeudamiento. Tienen como ventaja la de no estar expuestos a la volatilidad del mercado. 
Cabe señalar que estas inversiones no son líquidas y están atadas a plazos de inversión largos, de 5 a 6 años.

Por lo general, quienes apuntan a ellos son fondos de pensiones, compañías de seguros, "family offices" y grandes patrimonios que destinan buena parte de su cartera a este tipo de activo.

"A diferencia de los principales índices bursátiles, que en el último año han caído un 25% aproximadamente, la valoración media de estos fondos ha aumentado alrededor de un 10%", sintetiza Scopetani.
Vía iprofesional

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